Leo
Leo es fuego fijo regido por el Sol, e irradia desde un núcleo estable: orgullo, generosidad, el impulso creativo de expresar un yo digno de ser presenciado. Da calor y luz con largueza, atraído por lo dramático y lo entregado, y sostiene sus lealtades con una constancia que abriga a todos en su órbita.
Sin freno, esa necesidad de brillar se inclina hacia la vanidad o un hambre de aplauso que eclipsa el propio don. En su mejor versión, Leo es la calidez generosa y el coraje del corazón — el que hace que los demás se sientan más grandes con solo creer en ellos.