Casa 8
La octava casa es sucedente, pero provee de recursos en el nivel más hondo y vinculante. Alineada con Escorpio y Plutón, gobierna la intimidad, la fusión y lo que se tiene en común — los recursos compartidos, la herencia, los enredos que unen una vida a otra de forma irrevocable. Es la casa de la transformación, de la muerte y la renovación, de lo que se entrega y cambia.
Aquí están las profundidades que la luz ordinaria del día no alcanza: el poder, la vulnerabilidad, la entrega de la separación. La octava casa describe el territorio donde las vidas se entrelazan por completo, donde lo compartido se vuelve una fuerza que rehace a ambas.