Nodo Sur
Opuesto al Nodo Norte, el Nodo Sur marca lo que ya es profundamente familiar: dones innatos, patrones arraigados, el surco trillado en el que uno cae sin esfuerzo. Es un lugar de competencia genuina y también de exceso de confianza: el recurso por defecto que reconforta pero ya no hace crecer. El Nodo Sur no se descarta tanto como se aprovecha y se suelta: el lastre que se lleva adelante, equilibrado frente al tirón del Nodo Norte hacia lo aún no vivido.